Fotografía: Un par de huevos + Jon Carvalho

Preparar conservas caseras es una de las labores más gratificantes de cocinar en casa. El beneficio proporcional que obtenemos en relación al esfuerzo invertido, es impagable, y con un poco de trabajo y algo de paciencia, podremos disfrutar de los resultados obtenidos durante meses o incluso años.

Sin duda, uno de los pasos más importantes y necesarios de la elaboración de conservas caseras, es el esterilizado de los botes. Este proceso de esterilización nos permite garantizar un alto nivel de higiene en el embotado de las conservas, además de prolongar exponencialmente la vida útil del producto, que es así capaz, de “conservarse” durante mucho más tiempo.

El proceso de esterilización al baño maría, aunque algo laborioso, es muy simple. Nosotros recomendamos utilizar los clásicos frascos de cristal, preferiblemente de boca ancha y vamos a dividir el proceso en dos fases bien diferenciadas:

La primera consiste en esterilizar los frascos de cristal vacíos, previamente a su rellenado y con el objetivo de garantizar una perfecta limpieza del envase a utilizar. Para ello, dispondremos un paño de algodón en el fondo del recipiente que utilizaremos para esterilizar nuestros frascos. De este modo, cuando el agua rompa a hervir y los frascos choquen contra el fondo, evitaremos que se agrieten. La idea es disponer los frascos en el fondo del recipiente, cubrirlos con agua y llevarlos a ebullición para que el agua hirviendo elimine cualquier residuo de suciedad o bacteria. Este paso no es estrictamente necesario, pero si muy recomendable puesto que garantiza una mayor limpieza que si únicamente lavamos los frascos con un producto limpiador, que además de no ser tan efectivo, puede dejar algún resto que condicione el sabor final de nuestra conserva.

El segundo paso es el más importante. Consiste en rellenar a rebosar el frasco vacío con la conserva recién hecha y todavía caliente. Si por ejemplo, hemos elaborado mermelada, rellenaremos el bote con la mermelada hasta su borde superior. Si en cambio, estamos preparando una conserva de atún, rellenaremos con aceite, el espacio que nos quede en el bote. El objetivo es no dejar ningún espacio en el bote en el que se puedan formar burbujas de oxígeno que puedan estropear la conserva.

Una vez rellenos los botes, los introducimos de nuevo en el recipiente que utilizaremos para la esterilización, y los rellenamos con agua templada o caliente para evitar que el contraste de la conserva caliente con el agua fría, haga estallar los frascos de cristal. Una vez cubiertos los botes con el agua, los llevaremos a ebullición, dejando que hiervan durante al menos 30 minutos. Pasado ese tiempo, los retiramos del fuego y dejamos que se enfríen antes de extraerlos del recipiente.

Al extraerlos, los pondremos boca abajo para eliminar cualquier burbuja de oxígeno que todavía pudiese haberse formado. Pasados unos minutos procedemos al secado de los botes, a su etiquetado y a su almacenamiento. Este proceso de esterilización nos garantizará una vida útil del alimento de entre al menos uno y dos años.